¿Qué te llevó a escribir ‘Vivir es lo urgente’?
Yo venía de dos experiencias vitales muy cercanas a las personas mayores. La primera fue cuando produjimos el programa de radio ‘Nunca serás tan joven’ para Onda Vasca, porque lo hacíamos en directo desde residencias y asociaciones de mayores. Y la otra fue cuando cambié el periodismo por la administración y trabajé en sanidad en el Hospital de Santa Marina de crónicos y mayores, en pleno Covid. Ambas cosas me dejaron un gran poso. Esta novela les pone en valor y quiere ser un homenaje a nuestros mayores.
¿Qué temas principales aborda la novela?
El protagonista, un aitite, vive la pérdida de su mujer y cae en una depresión. En la novela veremos sobre todo la superación del duelo y la recuperación de la ilusión por vivir. Gracias a hacer nuevos amigos (entre ellos dos adolescentes), al amor y al humor. La clave es permanecer abierto a vivir y sentir a pesar de los malos momentos y de la edad. Porque la edad es solo un estado mental. Todo depende más de la actitud ante la vida.
¿Qué te gustaría que sientan los lectores al terminar el libro?
Por encuentros con lectores en librerías o asociaciones sé que hay gente que se ríe porque hay bastante humor, pero también que se emociona mucho. Lo bonito sería que se contagien de esa idea de que, seas joven o no, sólo tenemos una vida y nunca se es demasiado mayor para ningún reto, ilusión, volver a enamorarse... Vivir es lo único urgente.
La historia nació como un guion de largometraje que aún busca productora. ¿Cómo imaginas su adaptación al cine?
El guion fue premiado por Kultura del Ayuntamiento de Getxo y eso me animó a publicarlo también como novela. Mi segunda novela. En pantalla sería una historia muy emotiva. Muy de erizarnos la piel. Una historia pequeña en producción pero grande en conversaciones sobre la vida, en humanismo y en hacernos reír y llorar. Y en personajes entrañables que se quedarán un tiempo con nosotros, seguro.
¿Por qué elegiste un taller de radio intergeneracional como punto de encuentro entre los personajes?
Al programa de radio solíamos llevar adolescentes. De hecho esta novela es también para ellos. Allí se generaban intercambios de valores, de conocimientos y unos lazos de amistad que generaban una energía muy positiva para los mayores pero también para los escolares. Lo pusimos en práctica como programa socio-educativo en el Colegio Salesianos de Cruces y la Fundación Miranda y hoy en día aún siguen con ello. Maravilla.
¿Cómo valoras que centros de día de la Diputación Foral de Bizkaia hayan seleccionado la historia para una lectura dramatizada con personas mayores y jóvenes que se interpretan a sí mismos?
Está siendo mágico y muy divertido. Ver a los mayores interpretar escenas de la novela y emocionarse es un regalo. Los adolescentes se incorporarán ahora cuando acaben los exámenes y será la guinda. Estoy deseando poder presentarles todo esto a mayores aquí en mi pueblo, Barakaldo.